La inflación dejó de ser transitoria. Los aumentos en costos de materias primas, mano de obra y energía se sostienen y, en varios frentes, se vuelven permanentes. Las empresas que asumen el nuevo escenario y ajustan su operación en consecuencia terminan con mejores márgenes que las que solo esperan a que pase la tormenta.
Estas son ocho acciones concretas para proteger la salud financiera del negocio y prepararte para la nueva normalidad de costos.
1. Planificación flexible ante la volatilidad
La inflación es volátil por naturaleza; tu negocio debe ser igual de ágil. Los planes comerciales a corto y largo plazo deberían adaptarse rápidamente a cambios en inflación y a los movimientos de la Fed (o de Banxico en México).
Usa el pronóstico financiero para correr escenarios hipotéticos:
- Aumento de salarios del 15 % para puestos clave.
- Duplicación del precio de ciertas materias primas.
- Interrupciones en la cadena de suministro que generan retrasos del 25 % en ingresos.
Y responde preguntas tácticas en cada escenario:
- ¿Cómo se afecta el flujo de caja?
- ¿Qué maniobras evasivas tenemos disponibles?
- ¿Podemos reducir el riesgo ahora con medidas preventivas?
- ¿Qué indicadores tempranos predicen cada escenario?
Identificar las tendencias que afectan a tu sector —y no solo los promedios macro— es lo que permite moverse proactivamente.
2. Diversificar las cadenas de suministro
Hoy es imposible blindar una cadena de suministro contra la inflación, pero la mitigación sigue siendo clave. Las empresas aprendieron que una cadena “eficiente” al 100 % suele ser la más vulnerable a las crisis.
Las medidas útiles incluyen diversificar proveedores (por región y por tipo), mantener stock de materiales hipersensibles a la inflación y mantener alternativas nacionales para reducir exposición a tipo de cambio.
Las pequeñas y medianas empresas, sin la escala para presionar precios, pueden ganar terreno a través de integración vertical: asociaciones con proveedores clave, inversiones conjuntas o incluso adquisiciones. El objetivo es construir relaciones más sólidas, con contratos más largos, inversiones cuidadosas y disposición a ser flexible en los picos inflacionarios.
3. Gastar en las áreas correctas
Un análisis de Bain & Company sobre empresas globales durante períodos inflacionarios previos encontró que las que hicieron recortes de costos inteligentes —sin afectar rentabilidad— superaron en retorno a las que no hicieron el ejercicio.
El marco sugiere tres preguntas:
- ¿Qué necesito para mantener las luces encendidas? Gastos administrativos mínimos no negociables.
- ¿Dónde estoy gastando que hará diferencia con el tiempo? Las capacidades clave que te dan ventaja competitiva.
- ¿Cómo mantengo todo lo demás lo más lean posible?
Identifica primero tus capacidades clave (dos a cinco fortalezas que te diferencian ante tus clientes ideales). Luego, alinea tus gastos para fomentar esas capacidades. El ejemplo clásico es Frito-Lay en los 90, que ante la presión de competidores invirtió en un sistema de entrega directa con computadoras de mano para los conductores —un concepto novedoso en la época y una palanca que redefinió su operación.
4. Ajustar precios con cabeza (no por reflejo)
La inflación sube costos, pero subir precios no es automático. Corres el riesgo de perder clientes si no ven suficiente valor en tu producto.
Evalúa cuatro frentes antes de mover precios:
- Clientes. ¿Qué tan sensible al precio es tu segmento? Si compran por precio, cada ajuste pega fuerte.
- Costos. ¿Cuánto subieron tus insumos o mano de obra? Documenta con números, no con intuición.
- Competencia. Si subieron, probablemente tú también puedas. Si se mantienen, considera absorber y ganar cuota.
- Efectivo. Tu capacidad de mantener precios estables depende de tu flujo de caja. Si tienes colchón, puedes jugar.
5. Simplifica tu catálogo de productos
Camina por un supermercado hoy y notarás que marcas como Mondelez, General Mills, PepsiCo, Campbell y Coca-Cola recortaron sus SKUs. No es por escasez: es estrategia. Se están enfocando en productos básicos de alto margen con mayor demanda.
John Furner, exdirector ejecutivo de Sam’s Club, lo explicó en el MIT: “A medida que se reducía el número de SKUs, el club se volvió más fácil de administrar. Nuestras posiciones en stock mejoraron. Lo más inusual fue la respuesta de los miembros: obtuvimos una reducción de SKUs del 20 % y nuestros miembros nos agradecieron por todos los artículos nuevos”.
Todos aquellos artículos que habían sido difíciles de encontrar en estantes abarrotados.
Examina tus datos de productos y servicios. Identifica los de mayor demanda y mejores márgenes. Retira o pausa los que no contribuyen a la rentabilidad. Es contraintuitivo pero funciona.
6. Usa el inventario como cobertura física
Una encuesta de JP Morgan encontró que el 65 % de medianas empresas usa el almacenamiento estratégico como táctica principal para lidiar con el aumento de costos. Si los precios seguirán subiendo, acumular materiales clave ahora es un uso inteligente del capital.
“Dado que es probable que los precios de los bienes aumenten, planea aprovechar tu capital de trabajo para invertir en inventario”, recomienda Chelsie Kugler, de CFOshare. Usa las líneas de crédito sobre cuentas por cobrar para financiar compras adelantadas y mantén precios estables frente a tu competencia.
Mide qué tan bien está funcionando el almacenamiento estratégico con métricas como días de inventario promedio y rotación. Advertencia: el espacio de almacén se volvió costoso y escaso. Necesitas la capacidad antes de intentar esta estrategia, o se vuelve contraproducente.
7. Cobertura financiera: futuros y derivados
Además de la cobertura física de inventario, las empresas pueden usar cobertura financiera a través de contratos de futuros en bolsas de commodities. Son populares en períodos inflacionarios y consisten en comprar o vender un activo a un precio predeterminado en un momento futuro específico.
El objetivo es predictibilidad de costos. Ayudan a protegerse contra futuros aumentos de precio y dan la estabilidad necesaria para planear presupuesto. Las reglas contables se simplificaron con ASC-815 en 2017 y aclaraciones posteriores del FASB, aunque los derivados siguen siendo complicados de contabilizar. Vale la pena evaluarlos con un asesor financiero si tu empresa depende fuertemente de commodities.
8. Automatizar para reducir costo laboral
Con la escasez de talento y el alza salarial sostenida, es momento de retomar el proyecto de automatización que tenías archivado. Reducir el trabajo manual con automatización significa menos mano de obra requerida para la misma operación. Y libera a tu gente para enfocarse en actividades estratégicas y de valor agregado.
La automatización también ayuda con retención: las personas prefieren trabajos que no sean repetitivos y donde puedan sentir que aportan valor. Un ERP moderno como NetSuite automatiza nativamente facturación, conciliación, gestión de inventario y reportes, sin necesidad de desarrollos a medida.
Conclusión
La inflación no es un evento único que hay que soportar; es un nuevo régimen al que hay que adaptar la operación. Las ocho acciones anteriores —planeación flexible, diversificación, gasto estratégico, precios con criterio, simplificación de catálogo, inventario como cobertura, cobertura financiera y automatización— se refuerzan mutuamente.
Ninguna resuelve sola; juntas construyen un negocio que no solo sobrevive, sino que sale más fuerte del ciclo.
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